PUEBLOS MÁGICOS

Adéntrate a ese rinconcito pintoresco y súper colorido donde estarás en contacto con experiencias fantásticas y formas de vida de la región, conoce su gente, disfruta su gastronomía, vive sus costumbres


Tenemos un sin fin de pueblos mágicos que conocer pero sin duda, te platicaremos de los más pintorescos que para nosotros están en nuestro “Top 10”, toma lápiz y papel porque te van a encantar y querrás visitarlos todos 

Bacalar

Bacalar, Quintana Roo

Este Pueblo Mágico de Quintana Roo se sitúa al lado de una hermosa laguna de siete tonos de azul que ofrece el espacio ideal para bucear, nadar y prácticar esnórquel.

Bacalar fue fundado por los mayas hacia el año 415 d.C. con el nombre de Sian Ka’an Bakhalal. 

Bacalar también es la puerta de entrada a las cavernas subacuáticas del Cenote Azul y de interesantes zonas arqueológicas mayas cubiertas por la selva 


Real de catorce

San Luis Potosi

Como una leyenda viviente, Real de Catorce es donde en antaño existió un pueblo de piedra, desbordante de plata, capaz de hacer un largo túnel como ostentación de poder. También otro de culto, saqueado por la bola, casi fantasmal, con perros salvajes y ancianos que aguardaban la muerte

Hoy, además de ser un sitio turístico muy diferente, algo hippie y de aire espiritual, sigue siendo un lugar de peregrinación para la etnia huichila por formar parte de Wirikuta, 

una de sus zonas sagradas, donde se encuentra el Cerro del Quemado, el centro ceremonial más conocido de la cultura wixárika.


ORO

Estado de México

El Pueblo Mágico de El Oro es una de las antiguas glorias mineras del Estado de México. Y aunque su esplendor minero, hace mucho tiempo que se agotó, continúa brillando como destino turístico. Posee señoriales edificios que cautivan la atención de los visitantes y los incita a buscar mayores referencias de su apasionante historia.
Es bueno llegar temprano a esta localidad para visitar los frondosos bosques de pino y cedro que la rodean; es uno de los santuarios de la mariposa monarca, lo que te permitirá descubrir cómo ellas inician su día. Aquí se ubican las Presas Brockman y Victoria.

Después de pasear en el bosque podrás recorrer sus pintorescas calles empedradas para llegar al tradicional Jardín Madero. Se trata de un apacible lugar, con encantadoras bancas y una densa arboleda, ideal para observar la vida cotidiana de este Pueblo Mágico. En las panaderías colindantes al Jardín Madero, sirven rico café caliente y sabrosos bizcochos.


Las construcciones de El Oro reflejan todos los estilos europeos de la época como el Teatro Juárez y el Palacio Municipal que destacan por su decoración y estilos art nouveau y neoclásico. 

Patzcuaro 

Michoacan

Patzcuaro conjunta la vida moderna con las tradiciones purépechas. Un paseo por su centro te llevará al pasado a través de calles empedradas y empinadas, llenas de gente y artesanías. Las iglesias de estilo barroco y neoclásico le dan el toque distintivo a las amplias plazas, y a las casas de adobe y teja.

Recorrer este lugar es deleite para conocedores, exploradores y fotógrafos. Por las mañanas, acude a la plaza Gertrudis Bocanegra, un excelente lugar para degustar productos típicamente michoacanos como los charales secos, las corundas rellenas o el queso Cotija. Por las tardes acude a restaurantes, cafés, neverías y mezcalerías de moda que congregan a locales y foráneos bajo los portales de la plaza Vasco de Quiroga amenizadas con la música tradicional de los viejitos. 


Cuetzalan

del progreso, Puebla

El Pueblo Mágico que habita en la sierra entre bosques con niebla, cafetales, cascadas, cuevas, grutas y helechos gigantes; allá donde los pájaros inician su canto y el propio significado de su nombre lo afilia con la divina ave mítica de las culturas prehispánicas: el quetzal.

Si tu adicción es la adrenalina tírate de la tirolesa, cruzarás el cañón del río Cuichat con 200 metros de largo situada a más de 30 metros de altura; el sonido del agua, el canto de las aves y el viento sobre tu cara harán única esta experiencia.

De calles empedradas, blancos edificios, y cubierta de escaleras que por las mañanas se cubren de niebla como si las revistiera una espesa alfombra blanca. Mientras los rayos del sol despiertan entre sus calles, las mujeres mueven sus nahuas mientras pasan y la niebla se convierte lentamente en olor a café.

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